Mi vida tiene una misión
y
un destino por el cual debo luchar,
soy un adorador y a Dios vengo a
adorar,
tengo un enemigo que me quiere
detener,
pero con Cristo lo voy a vencer,
mi hora ha llegado,
ya estoy preparado,
eh tomado mis armas y mi armadura
para cumplir mi misión,
porque vine a este mundo para
entregarle a Cristo mi adoración,
fui dotado con dones los cuales
debo hacer manifestar.
Tengo armas especiales que me
fueron entregadas,
La Biblia que es mi espada, instrumentos
musicales para crear melodía, mi cuerpo que danzará en el fuego del Espíritu
Santo, mi voz con la cual a el clamaré, la fe que será mi escudo para
protegerme del enemigo y mi corazón donde Él Señor habitará.
Ya es la hora,
y
comenzaré a adorarle;
desde la tierra hasta el 3er cielo
llegará mi voz, porque la usaré para adorarle.
Me pondré mi armadura y junto con
mi escudo tendré protección,
porque el enemigo está cerca, tengo
la sensación,
mi grupo ya está listo y los
instrumentos preparados,
es hora de luchar,
debo hacer sonar la trompeta y así
anunciaré la batalla,
delante de nosotros va Cristo porque Él va a donde quiera que yo
vaya,
cada instrumento musical es
especial,
porque son forjados por Cristo eso
es sensacional,
con ellos no solo lo adoramos sino
también nos defendemos,
porque la música tiene gran poder
y
mas si con ella se tiene un gran
propósito,
el nuestro es adorar a Dios,
ya que somos agradecidos con Él,
porque por su gracia y su poder,
los talentos que nos dio no son
terrenales,
son regalos espirituales,
que combinados con su amor, su
Espíritu y nuestra fe es una maravilla,
la complementa la armadura
espiritual y la Biblia,
se fortifica con la oración, se
alimenta con el ayuno y se prepara con la vigilia,
ya que ser un adorador, no es solo
una misión. Es un deber, es un deseo del corazón y la llave de mi inspiración…
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