Oh mi príncipe estoy esperando por ti,
desde que Dios nos creó nuestro destino estaba sellado para estar
juntos,
solo espero a conocerte y podamos ser felices,
nuestra unión será sincera,
porque por este amor siempre estuve a la espera,
muchos llegaron a mí, pero he sabido cuidarme,
porque lo que Dios tiene para mí es grandioso y el hombre no podrá
avergonzarme,
soy una princesa a la espera de ti,
y tú un príncipe buscándome a mí,
eres mi mayor sueño,
a pesar de que mi espera es larga no pierdo las esperanzas ni frunzo el
seño,
sé que estas cerca porque te puedo sentir, siempre te observo en mi
mente,
aunque solo observo tu silueta porque serás mi mayor regalo, serás una
sorpresa,
tus besos serán más dulces que la miel y
más apacibles que el canto de las aves,
tu amor será el fruto maduro que alimente mi corazón,
y
mi amor a ti será el agua dulce que calme tu sed.
“¡La voz de mi amado! He aquí el viene
Saltando sobre los montes,
Brincando sobre los collados.” (Cantares 2:8)
Como ciervo que brama por ríos de agua viva así es mi amado,
Sus pasos sutiles y su galanura tan sensible.
Tal cual cómo eres me enamoras,
y tus caricias son como pequeñas y tiernas moras,
a mi vida llegaste ahora y tu voz escuché, a mi familia anuncié que me
hablaste y como tu princesa, como tu amiga como amada me llamaste.
“Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue;
Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha
venido, Y en nuestro país se ha escuchado la voz de la tórtola.
La higuera ha echado sus higos,
Y las vides en cierne dieron olor;
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.” (Cantares 2:10-13)
